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25 de setiembre de 2010

Formatos de imagen

PNG: es un formato gráfico basado en un algoritmo de compresión sin pérdida para bitmaps no sujeto a patentes. Este formato fue desarrollado en buena parte para solventar las deficiencias del formato GIF y permite almacenar imágenes con una mayor profundidad de contraste y otros importantes datos.




BMP: es el formato propio del programa Microsoft Paint, que viene con el sistema operativo Windows. Puede guardar imágenes de 24 bits (16,7 millones de colores), 8 bits (256 colores) y menos. Puede darse a estos archivos una compresión sin pérdida de calidad: la compresión RLE (Run-length encoding).




GIF: es un formato gráfico utilizado ampliamente en la World Wide Web, tanto para imágenes como para animaciones.

El formato fue creado por CompuServe en 1987 para dotar de un formato de imagen en color para sus áreas de descarga de ficheros, sustituyendo su temprano formato RLE en blanco y negro. GIF llegó a ser muy popular porque podía usar el algoritmo de compresión LZW (Lempel Ziv Welch) para realizar la compresión de la imagen, que era más eficiente que el algoritmo Run-Lenght Encoding (RLE) usado por los formatos PCX y MacPaint. Por lo tanto, imágenes de gran tamaño podían ser descargadas en un razonable periodo de tiempo, incluso con modems muy lentos.

GIF es un formato sin pérdida de calidad para imágenes con hasta 256 colores, limitados por una paleta restringida a este número de colores. Por ese motivo, con imágenes con más de 256 colores (profundidad de color superior a 8), la imagen debe adaptarse reduciendo sus colores, produciendo la consecuente pérdida de calidad.

JPEG: significa "Joint Photographic Experts Group" (Grupo conjunto de expertos en fotografía), nombre de la comisión que creó la norma, la cual fue integrada desde sus inicios por la fusion de varias agrupaciones en un intento de compartir y desarrollar su experiencia en la digitalización de imágenes. La ISO, tres años antes (abril de 1983), había iniciado sus investigaciones en el área.

JPEG además de ser un metodo de compresión, es a menudo considerado como un formato de archivo. JPEG/Exif es el formato de imagen más común utilizado por las cámaras fotográficas digitales y otros dispositivos de captura de imagen, junto con JPEG/JFIF, que también es otro formato para el almacenamiento y la transmisión de imágenes fotográficas en la World Wide Web. JPEG/JFIF es el formato más utilizado para almacenar y transmitir archivos de fotos en Internet. Estas variaciones de formatos a menudo no se distinguen, y se llaman JPEG.

TIFF: es un formato de fichero para imágenes.

La denominación en inglés "Tagged Image File Format" es un formato de archivo de imágenes con etiquetas. Esto se debe a que los ficheros TIFF contienen, además de los datos de la imagen propiamente dicha, "etiquetas" en las que se archiva información sobre las características de la imagen, que sirve para su tratamiento posterior.

TGA: es un formato de fichero digital para imágenes rasterizadas o de mapas de bits. Fue el formato nativo para las tarjeta TARGA de Truevision Inc., que fueron unas de las primeras tarjetas gráficas para ordenadores personales en soportar imágenes truecolor o en millones de colores.

Los ficheros TGA tienen la extensión ".tga" en los sistemas DOS y Windows de PC, y ".tpic" en los sistemas Macintosh. El formato puede almacenar datos de imágenes de 1 a 32 bits de profundidad de color. Opcionalmente se puede utilizar la compresión sin pérdidas RLE.

El formato TGA fue definido originalmente por Truevision Inc. en 1984. Algunas mejoras como la incorporación de miniaturas (también llamadas thumbnails), el canal alfa, los valores de gamma y los metadatos en forma de texto fueron añadidos en 1989.

23 de junio de 2010

Concepto de fenómeno

Lo que se muestra, lo automostrante, lo patente; ϕαίνεσθαι es, por su parte, la forma media de ϕαινω: sacar a la luz del día, poner en la claridad. ϕαινω pertenece a la raíz ϕα‐, lo mismo que la luz, la claridad, es decir, aquello en que algo puede hacerse patente, visible en sí mismo. Como significación de la expresión ”fenómeno” debe retenerse, pues, la siguiente:
lo‐que‐se‐muestra‐en‐sí‐mismo, lo patente
Los ϕαινόμενα, “fenómenos”, son entonces la totalidad de lo que yace a la luz del día o que puede ser sacado a luz, lo que alguna vez los griegos identificaron, pura y simplemente, con τὰ ὄντα (los entes). Ahora bien, el ente puede mostrarse desde sí mismo de diversas maneras, cada vez según la forma de acceso a él.

Se da incluso la posibilidad de que el ente se muestre como lo que él no es en sí mismo. En este mostrarse, el ente “parece…”. Semejante mostrarse lo llamamos parecer. Y así también en griego la expresión ϕαινόμενον, fenómeno, tiene la significación de lo que
parece, lo “aparente”, la “apariencia”
; ϕαινόμενον ἀγαθόν quiere decir un bien que parece tal —pero “en realidad” no es lo que pretende ser.

Para la ulterior comprensión del concepto de fenómeno es de fundamental importancia ver cómo lo nombrado en las dos significaciones de ϕαινόμενον (“fenómeno” = lo que se muestra, y “fenómeno” = apariencia) tiene, por su estructura misma, interna coherencia. Tan sólo en la medida en que algo, conforme a su sentido mismo, pretende mostrarse, e.d. ser fenómeno, puede mostrarse como algo que él no es, puede “tan sólo parecer…”. En la significación ϕαινόμενον, (“apariencia”) se encuentra ya incluida la significación originaria (fenómeno = lo patente) como fundante de aquélla. En nuestra terminología asignamos el término “fenómeno” a la significación positiva y originaria de ϕαινόμενον, y distinguimos fenómeno de apariencia, como la modificación privativa de fenómeno.

“Fenómeno”, como manifestación “de algo”, justamente no quiere decir, por consiguiente, mostrarse a sí mismo, sino el anunciarse de algo que no se muestra, por medio de algo que se muestra.
Manifestarse es un no‐mostrarse
Pero este “no” no debe confundirse de ningún modo con el “no” privativo que determina la estructura de la apariencia.

Lo que no se muestra, a la manera como no se muestra lo que se manifiesta, jamás puede parecer. Todas las indicaciones, representaciones, síntomas y símbolos tienen esta estructura formal básica del manifestarse, por diferentes que ellos sean entre sí.

Aunque el “manifestarse” no es jamás un mostrarse en el sentido del fenómeno, sin embargo, manifestarse sólo es posible sobre la base del mostrarse de algo.

Pero este mostrarse composibilitante del manifestarse no es el manifestarse mismo.
Manifestarse es anunciar‐se por medio de algo que se muestra.
Cuando se dice, entonces, que con la palabra “manifestación” [“Erscheinung”], apuntamos a algo en lo que se manifiesta una cosa que no es ella misma “manifestación”, no queda circunscrito el concepto de fenómeno, sino que ese concepto queda más bien supuesto, pero en forma encubierta, porque en esta determinación de la “manifestación”, el término “manifestarse” se emplea en un doble sentido. Eso en lo que algo “se manifiesta” quiere decir aquello en lo que algo se anuncia, e.d. no se muestra. Y cuando se dice “que no es ella misma ‘manifestación’, la palabra “manifestación” tiene el sentido de mostrarse. Pero este mostrarse pertenece esencialmente a “aquello en que” algo se anuncia. Por consiguiente,
los fenómenos no son jamás manifestaciones
pero toda manifestación está, en cambio, necesitada de fenómenos. Si se define el fenómeno acudiendo al concepto, además poco claro, de “manifestación”, entonces todo queda cabeza abajo, y una “crítica” de la fenomenología sobre esta base es ciertamente una empresa peregrina.

El término alemán “Erscheinung” puede, por su parte, significar, nuevamente, dos cosas:

  1. El manifestarse, en el sentido del anunciarse como un no-mostrarse.
  2. Lo anunciante mismo —que en su mostrarse denuncia algo que no se muestra.
Y por último, se puede emplear el vocablo manifestarse [Erscheinen] como término para el fenómeno en su sentido auténtico, es decir, como mostrarse.

Si se designa estos tres contenidos diferentes como “manifestación” [“Erscheinung”], la confusión es inevitable.

Si se concibe lo anunciante que en su mostrarse denuncia lo no‐patente, como lo que surge en lo que por sí mismo no es patente, e irradia de éste, de tal suerte que se piensa lo no-patente como lo que por esencia jamás puede ser patentizado, entonces manifestación quiere decir tanto como producción o como producto, pero como un producto que no constituye el verdadero ser del producente: es el “fenómeno” [“Erscheinung”] en el sentido de “mero fenómeno” [“bloβe Erscheinung”]. Ciertamente lo anunciante, así producido, se muestra en sí mismo, pero lo hace de tal manera que, como irradiación de lo que él anuncia, deja a este último constantemente velado.

Pero, por otra parte, este velante no‐mostrar tampoco es apariencia. Kant emplea el término “fenómeno” [“Erscheinung”] en este acoplamiento de sentidos. Fenómenos son, por una parte, según él, los “objetos de la intuición empírica”, lo que en ésta se muestra. Esto que se muestra (fenómeno en el sentido genuino y originario) es, a la vez,
“fenómeno” como irradiación anunciadora de algo que se oculta en aquel fenómeno.

En la medida en que al “fenómeno” [“manifestación”] en el sentido del anunciarse por medio de algo que se muestra, le es constitutivo un fenómeno [en sentido propio], y que éste puede modificarse privativamente convirtiéndose en apariencia, también la manifestación puede volverse mera apariencia. A una determinada luz puede parecer que alguien tiene las mejillas enrojecidas y la rojez que de este modo se nos muestra puede ser tomada como un anuncio de la presencia de la fiebre, y esto, por su parte, sirve, una vez más, de indicio de una perturbación del organismo.

Fenómeno —el mostrarse‐en‐sí‐mismo— es una forma eminente de la comparecencia de algo. En cambio, manifestación significa un respecto remisivo en el ente mismo, de tal manera que lo remitente (lo anunciante) sólo puede responder satisfactoriamente a su posible función si se muestra en sí mismo, es decir, si es “fenómeno” [“Phänomen”]. Manifestación y apariencia se fundan, de diferentes maneras, en el fenómeno. La confusa variedad de los “fenómenos” nombrados por los términos fenómeno, apariencia, manifestación, mera manifestación, sólo se deja desembrollar cuando se ha comprendido desde el comienzo el concepto de fenómeno:
lo-que‐se‐muestra‐en‐sí‐mismo
Si en esta manera de entender el concepto de fenómeno queda indeterminado cuál es el ente que se designa como fenómeno, y queda abierta la cuestión si lo que se muestra es un ente o un carácter de ser del ente, entonces se habrá alcanzado solamente el concepto formal de fenómeno. Pero, si con la expresión “lo que se muestra” se entiende el ente que —dicho kantianamente— nos resulta accesible mediante la intuición empírica, entonces el concepto formal de fenómeno recibe una legítima aplicación. Tomado en este sentido, fenómeno corresponde al concepto vulgar de fenómeno. Pero este concepto vulgar no es el concepto fenomenológico de fenómeno. En el horizonte de la problemática kantiana lo que se entiende fenomenológicamente por fenómeno puede ilustrarse —mutatis mutandis— en la forma siguiente: lo que en los “fenómenos”, es decir en el fenómeno, entendido en sentido vulgar, ya siempre se muestra previa y concomitantemente, aunque no en forma temática, puede ser llevado a una mostración temática, y esto‐que‐así‐se‐muestra-en‐sí‐mismo (“formas de la intuición”) son los fenómenos de la fenomenología.

Porque evidentemente espacio y tiempo tienen que poderse mostrar así, tienen que poder volverse fenómeno, si Kant pretende formular un enunciado trascendental fundado en las cosas mismas cuando dice que el espacio es el “en dónde” a priori de un orden.

Ahora bien, si se ha de llegar a comprender el concepto fenomenológico de fenómeno, cualquiera sea el modo como se determine en forma más precisa lo que se muestra, es indispensable comprender el sentido del concepto formal de fenómeno y su legítima aplicación en la significación vulgar. Antes de fijar el concepto preliminar de la fenomenología, es necesario delimitar la significación de la palabra λόγος, con el fin de aclarar en qué sentido la fenomenología puede ser una “ciencia de” los fenómenos.